Barbarians: La Corona Y La Gloria Del Campeón

Claudio Gonzalez

Las finales no se juegan, se ganan. Eso dice el refrán. Mentira. Para ganar una final, hay que saber jugarla. Tener un plan, ejecutarlo bien, ajustar a tiempo si el rival te lo exige, mostrar carácter en la adversidad, saber competir, y, por supuesto, contar con la suerte de tu lado en el componente aleatorio que incluye este juego. Barbarians llenó este formulario y es merecido campeón del Tazón de la nación 2019. Este deporte es una competición donde se deja la piel hasta el último segundo, pero después debe aceptarse la derrota como un episodio posible, y es así como S.S. Caimanes American Football club tuvo que ver la posibilidad del TRI campeonato desvanecerse delante de sus ojos en el tramo final del partido, y consecuentemente arrodillarse frente al indiscutible vencedor. Los partidos no se terminan hasta el silbato final, y este dicho nunca ha sido tan real y verdadero como lo fue en este evento.

Antes que la pelota volará por los aires, fuimos testigos de una especie de ritual de guerra entre estos equipos. Así como los “All blacks” de Nueva Zelanda practican su “Haka” (una suerte de danza ritual o grito de guerra usado para intimidar al rival de turno), los Bárbaros ingresaron al campo de batalla con bengalas y bombos en sus manos, ejecutando su propia danza triunfal, la cual momentos después fue coreada por sus propios fanáticos desde las tribunas. El Estadio Las Delicias se preparaba una vez más para albergar una nueva final, y cerca de las 6 de la tarde del Domingo se empezaba a palpitar un clima tenso en la atmósfera de este bautizado templo del Fútbol Americano en nuestro país.

En los minutos previos al comienzo del match, era de imaginarse que el contexto de una final iba a condicionar a los dos equipos y que los nervios y la imprecisión iban a reinar durante el partido definitorio. Nada de eso pasó. Desde un principio Los Caimanes impusieron su manual: punto de partida retrasado, concesión de la pelota, cobertura de espacios en repliegue y negación de contraataques rivales sin pases arriesgados. Neutralizó a su rival sin ser necesariamente superior. Le cortó los circuitos de juego con un desgaste que luego le pasaría factura. Barbarians le facilitó la tarea con su propia impaciencia. Jugaba demasiado pronto ese pase hacia adelante para romper la línea de presión. Siempre había un adversario listo para interrumpirlo.

El plan de Caimanes se cumplió y se llevó a cabo casi a la perfección a lo largo de gran parte de este encuentro. Si estuviéramos hablando de un enfrentamiento de boxeo, podríamos tranquilamente afirmar que estos rivales se agarraron a puñetazos, y se desfiguraron los rostros en el ring de pelea. El partido terminó siendo mucho más disputado y apretado de lo que uno podía presumir en la antesala del mismo, pero siempre teniendo a Caimanes manejando los tiempos y los hilos de la gran batalla hasta los nefastos e impredecibles minutos finales. El conjunto del “Cocodrilo” estuvo literalmente a 44 segundos de levantar el trofeo pero en vez de dormir el partido y dejar pasar el tiempo, siguieron atacando para terminar de aplastarle la cabeza al rival, lo cual les costó el partido, y en consecuencia la copa.

Así como suceden en esas películas épicas de Hollywood, el “underdog” del juego termina reaccionando justo antes del pitazo final y a causa de una simple distracción les arrebatan la corona y la gloria a quien ya se sentía campeón. Un descuido de Caimanes en su zona de defensa en el minuto final, penalización a favor de los Bárbaros y un consiguiente “touchdown” fue suficiente para que la historia se revierta. Este partido nos ha recordado a otras grandes gestas como la victoria de New England Patriots en la Super Bowl de 2017, que forma ya parte del libro de oro del deporte. La banda de Tom Brady remontó un 3-28 ante Atlanta Falcons en 17 minutos para conquistar el anillo de campeones de la NFL en la prórroga (34-28), demostrando que muchas veces la realidad termina superando a la ficción.

Para las estadísticas y los libros, Barbarians derrotó a Caimanes por 24-21, consagrándose como el nuevo campeón del tazón nacional 2019, y a la vez imposibilitando al equipo verde de coronar un tricampeonato que hubiera sido histórico para la historia de esta institución. Los Bárbaros remontaron el marcador con hombría, sudor y sangre, y elevaron el nombre de su equipo a lo más alto del deporte nacional. La SAAIF pisa fuerte señores, y esto es solo el comienzo. Enhorabuena, Barbarians El Salvador CAMPEONES!

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